2026 ha sido el año de los agentes. Todo empezó con el éxito viral de OpenClaw y pocos meses después las empresas se llenaron de agentes de IA (tantos, que ha llegado a ser un problema). Los agentes no duermen, pueden estar trabajando días, semanas o meses sin descanso. Esto que es su mayor virtud también tiene un lado malo y es que quienes los supervisan se han convertido en auténticos esclavos de sus agentes de IA.
Hiperdisponibilidad. Lo cuentan en Wall Street Journal. Los fundadores de muchas startups tienen sus ciclos de sueño completamente rotos porque están pendientes de sus agentes de IA. Aditya Sharma, cofundador de la startup Keel, cuenta que hay días en los que se acuesta a las 6 de la mañana atendiendo las peticiones de los agentes y no es un caso aislado, sino que forma parte de una nueva cultura de la hiperdisponibilidad alimentada por estos agentes de IA.

