Imagina firmar un papel donde admites haber envenenado, tú solo, un ecosistema protegido durante años. Eso ha hecho un agricultor murciano en la sentencia de conformidad que acaba de hacerse pública. Veinte mil trescientos metros cúbicos de salmuera. Suficiente para llenar ocho piscinas olímpicas, vertidos gota a gota durante dos años a través de una desalobradora que nunca debió existir. El agricultor de Santiago de la Ribera (San Javier) reconoce esta desalobradora ilegal que operó entre 2015 y 2017. Y es solo una gota dentro de una trama que investiga a 80 explotaciones agrícolas por el mismo motivo.
Condenas blanditas. La primera sentencia supone 15 meses de cárcel, 900 euros de multa y una indemnización de 6.900 euros. Ese es el precio legal por atacar a una de las lagunas más dañadas de Europa. De hecho, también tendrán que indemnizar al Estado con 4.600 euros por daños y a la Comunidad Autónoma de Murcia con 2.300 euros por gastos derivados. La explotación de 16 hectáreas usó una desalobradora sin permiso de la Confederación Hidrográfica del Segura.

