Hay nombres que quedan grabados para siempre en la historia del séptimo arte. El suyo es uno de ellos. Con una filmografía monumental de cerca de 100 papeles a sus espaldas, Kirk Douglas se labró a base de pico y pala un sitio en el panteón del cine estadounidense. Incluso después de su muerte en 2020, a los 103 años, su huella sigue presente en la industria perpetuada por su hijo Michael, convertido también en una estrella inmensa de Hollywood.
De Broadway a la gran pantalla. Cuando Kirk Douglas vino al mundo, el 9 de diciembre de 1916, el cine sonoro ni siquiera había llegado a las salas. Y la verdad, nada hacía presagiar que se convertiría en uno de los grandes rostros del cine estadounidense. Como muchos de sus coetáneos, se curtió sobre las tablas: una beca en la American Academy of Dramatic Arts le abrió de par en par las puertas de Broadway. A partir de ahí conquistó los rodajes a una velocidad increíble y siguió actuando hasta una edad muy avanzada.

