El diésel se ha vuelto a disparar en todo el mundo aunque el crudo no esté en máximos: la clave está en las refinerías

No es ninguna sorpresa el hecho de que los precios del combustible hayan subido en gran medida en los últimos meses. El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán fue lo que rompió el hielo, haciendo que el estrecho de Ormuz (por donde pasa la mayor parte del petróleo en el mundo) quedara bloqueado y desembocando en una escalada de precios sin precedentes. Esto no solo ha afectado a conductores, sino también a transportistas, mercancías, aviación y prácticamente todo lo que necesita combustible hoy día.

Hasta un país como Estados Unidos, que parecía blindado completamente de los problemas de combustible, está sintiendo el desequilibrio global en la cadena de suministro del petróleo. Y en Europa ya hay incluso países en los que el diésel roza los 3 euros el litro en algunas gasolineras de Alemania o Italia. La cadena de suministro se ahoga y las refinerías no dan abasto.

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