En los últimos días, se ha registrado un repunte en el número de buques petroleros que están cruzando el estrecho de Ormuz. Sin embargo, esto no significa que haya habido una reapertura oficial: por el contrario, cruzar este pequeño enclave sigue siendo una acción de alto riesgo solo apta para los más valientes o para aquellos que están dispuestos a asumir el riesgo a cambio de una buena remuneración.
De noche, sin luces ni radio y con un solo radar. Un capitán de buque petrolero que ha preferido mantenerse en el anonimato ha explicado a Bloomberg cómo ha sido su experiencia al atravesar el estrecho de Ormuz, entre drones y misiles sobrevolando su cabeza. Desde Filipinas, su país natal, donde se encuentra de vacaciones, este profesional cuenta que el transporte de petróleo se suele realizar de noche y bajo instrucciones muy estrictas: no se debe usar radio, ni teléfono, ni luces. Tan solo un radar y sus nociones analógicas.

