En los últimos veranos me he sorprendido a mí misma diciendo «qué fresquito se está aquí» en lugares bastante inverosímiles que van desde una cueva llena de murciélagos a un cementerio pasando por las napolitanas catacumbas de San Genaro, que visité a finales del mes de mayo, cuando el sol ya apretaba con fuerza. Qué buena idea fue reservar la visita las 5 de la tarde.
No estoy sola en esto: la ciudad de Roma ha empezado a mirar bajo sus propios pies porque la capital de Italia, como sucede en otras ciudades europeas, se asienta sobre una extensa red milenaria de túneles y catacumbas. Son patrimonio histórico, sí, pero si has ido a visitarlas este verano, tú también habrás comprobado que allí se está tan ricamente.

