La peor señal de los incendios en España no es que ardan los montes: es que el fuego se está comiendo los cultivos

Durante mucho tiempo, la imagen mental que teníamos de un incendio forestal se limitaba a unas llamas que devoraban masas de árboles en los más profundo de un bosque o en la ladera de una montaña. Pero la realidad de los incendios en España ha cambiado drásticamente y el fuego ya no arde solo en el monte, sino que ahora devora con virulencia los antiguos campos de cultivo que antes servían de escudo natural. Y la culpa de todo esto está en el éxodo rural y el abandono de la ‘España vaciada’. 

Lo que teníamos. De manera tradicional, el paisaje rural español era un mosaico, puesto que alternaba parcelas de cultivo, zonas de pasto y áreas boscosas. Esta fragmentación actuaba como un cortafuegos natural, puesto que cuando se desataba un incendio, las llamas tarde o temprano topaban con un terreno arado o un pastizal raso, perdiendo fuerza y dando a los bomberos forestales una oportunidad de oro para atajarlo. 

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