Me parece bastante curioso que, a estas alturas del partido, la pregunta más habitual en mi círculo de amigos siga siendo la de “¿qué móvil me compro por menos de XXX euros?” y no la de “¿qué gadget existe que me puede hacer la vida más sencilla y todavía no he descubierto?”. Para mí, hoy en día la tecnología es eso: productos que me hacen la existencia un poquito más llevadera.
Y justo en esta categoría es donde, en mi opinión, entran los localizadores como el Moto Tag 2 que he llevado este verano en mi mochila. Lo curioso de él es que el primer día no paré de “trastear” en mis diferentes opciones y, a partir de ahí, me olvidé absolutamente de él. Y esta es precisamente su magia: que no recordemos que lo tenemos hasta que realmente nos haga falta.

