Mientras China conquista el mercado global del automóvil, en su país está pasando algo peculiar: las ventas se están desplomando

La industria automovilística china está viviendo dos realidades al mismo tiempo. En el mercado local, los concesionarios se están vaciando. En el extranjero, las fábricas apenas dan abasto para satisfacer la demanda. Los nuevos datos de julio muestran hasta qué punto se ha ampliado esa brecha y por qué los fabricantes de automóviles están apostando su futuro a las exportaciones.

Un mercado doméstico complicado. Durante años, el mercado automovilístico chino ha sido el motor de crecimiento de toda la industria, tanto fuera como dentro del propio país. Sin embargo, el motor se está calando. Y es que entre la guerra de precios, el aumento de los costes de las materias primas y las baterías, y plazos de pago a los proveedores cada vez más tardíos, los fabricantes ven cada vez más duro vender en su propio país.

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