Hay multimillonarios que coleccionan relojes de lujo, coches clásicos e incluso yates. Otros en cambio, como Mark Zuckerberg, parece coleccionar metros cuadrados en propiedades repartidas por medio planeta. Su última adquisición tiene torres, un río al lado y casi dos siglos de historia a sus espaldas.
El fundador de Meta acaba de añadir un castillo en Irlanda a su mapa personal de propiedades. Y lo ha hecho justo cuando muchos estudiosos comparaban el papel en la geopolítica de los actuales CEOs y millonarios al frente de las grandes tecnológicas con los señores feudales de la edad media, en un fenómeno denominado tecnofeudalismo. Ahora, este señor «tecnofeudal» ya tiene hasta su castillo.

