Los satélites GEO se diseñaban con fecha de caducidad. El mantenimiento en órbita empieza a extender su fecha de muerte

Trazar un paralelismo entre un satélite que orbita sobre nuestras cabezas y una lavadora que centrifuga en un rincón de casa parece absurdo, pero ambos comparten más aspectos de los que parece. Los dos combinan electrónica y piezas móviles, ambos se van degradando con el uso y tienen una vida útil que se planifica durante el desarrollo de la máquina. La lavadora se diferencia porque puede pasar por el mecánico y seguir en marcha. Y es algo que también están consiguiendo los satélites.

15 años y al cementerio. La órbita GEO, aquella que se sitúa a 35.786 km de distancia de la superficie de la Tierra, supone cierta exigencia para los satélites. No solo por el esfuerzo de colocarlos en posición y mantenerlos allí, también porque deben reservarse una parte de combustible para ascender hasta la “órbita cementerio” una vez llega el momento de decir adiós. A 300 km sobre GEO.

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