La historia antigua no se entiende sin Roma, pero eso no significa que en su momento de mayor esplendor la ‘ciudad eterna’ fuese el ombligo del mundo. No al menos si hablamos de comunicaciones. Tras analizar casi 300.000 kilómetros de calzadas, un equipo de investigadores de la Universidad de Aarhus y la Queen Mary de Londres (entre otras instituciones) han llegado a la conclusión de que, en contra de lo que dice el tópico, no todos los caminos llevaban a Roma.
De hecho advierten que, había otras ciudades mejor conectadas.

