Las cuevas de Mallorca se están convirtiendo en el juguete de los influencers: "Se llevan las estalactitas"

Vamos primero con un dato: Mallorca cuenta con más de 4.000 enclaves espeleológicos submarinos. Dicho en cristiano, cuevas. Mallorca tiene miles de cuevas que actúan como refugio para seres vivos y sirven para decenas de cosas: reconstruir la evolución del nivel del mar durante millones de años, estudiar la conexión con las mareas y analizar comunidades biológicas especializadas, incluida una especie de gusano descrita en 2025. Y ahora vamos con el nudo de este relato: el turismo. Investigadores y expertos en conservación marina apuntan a la masificación turística como principal némesis de la preservación de estos lugares.

Porque sí, las cuevas turísticas cuentan con normas y personal de seguridad, pero todavía así hay gente que se lleva “recuerdos”, que aparecen espeleotemas rotos, que cuevas secretas han dejado de serlo, que alguien encienda la linterna y enfoque a un bicho que literalmente puede morir por la luz. Estos son enclaves especialmente sensibles y dañar su ecosistema puede ser irreversible. Lo dice Guiem Mulet, presidente de la Federación Balear de Espeleología: «Una cueva es como un museo, tú cuando entras en un museo no te pones a tocar las esculturas ni los cuadros».

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