La próxima antena móvil quizá no esté en una torre. Puede estar flotando a 18 kilómetros de altura

Como habrás podido comprobar simplemente paseando, las antenas de telefonía móvil no solo no se esconden sino que se instalan delante de tus narices: la idea es colocarlas de forma estratégica buscando que tengan una trayectoria directa y minimicen interferencias. De ahí que a veces se coloquen a cierta altura, como en azoteas, en torres de telecomunicaciones o aprovechando una elevación orográfica. 

El objetivo es sortear obstáculos y garantizar una correcta densidad de tráfico. Una compañía aeroespacial estadounidense ha tomado esa referencia como base y ha dicho: «sujétame el cubata» y ha subido su plataforma de antenas hasta la estratosfera y no solo eso: en un vuelo de prueba ha cruzado el Pacífico desde Estados Unidos hasta Japón.

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