Hasta hace poco, abrir un gadget pedía una carrera técnica o al menos muchos años de foro, muchas horas y muchas pestañas abiertas. Ahora eso ha cambiado porque un chatbot y unos cuantos ratos tontos bastan para poder hacer lo que nos venga en gana con nuestro micrófono, nuestra webcam o nuestra tablet. O al menos para hacer mucho más de lo que el fabricante contempló.
Hace unos días, Chaz Schlarp contó lo que Claude Opus 5 le había hecho a cinco periféricos de su mesa. En total, trece horas de la máquina, casi cien mensajes suyos y las noches de dos semanas invertidas en ello.

