Jeff Bezos hizo las maletas hace tres años para mudarse a las cálidas aguas de Florida. Vendió su casa en Seattle y se instaló en una isla privada de Miami. El objetivo oficial de la mudanza era estar más cerca de las operaciones de Blue Origin, la realidad latente tras esa decisión era ahorrar impuestos al vender acciones de Amazon.
Pero el millonario se ha dejado un cabo suelto en esa estrategia: uno de sus aviones ha mantenido su base de operaciones y sigue aterrizando en California una y otra vez. Y eso, para el fisco de Los Ángeles, tiene un precio: una multa de estacionamiento de 244.000 dólares.

