En 1990, EEUU lanzó neumáticos viejos en sus canales de hormigón. Los peces se multiplicaron por 20 en los arrecifes artificiales

En el árido suroeste de Estados Unidos, cubrir enormes canales con hormigón parecía una decisión impecable: impedía que parte del agua se filtrara al terreno y permitía transportarla con mayor eficiencia. El problema apareció debajo de la superficie. Los canales se convirtieron en entornos extraordinariamente pobres para la fauna, así que unos investigadores probaron a devolverles artificialmente aquello que el hormigón había eliminado utilizando un material bastante inesperado: neumáticos usados. 

El resultado, publicado en 1994, fue sorprendente.

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