Noches de verano como esta son ideales para alejarse de la civilización, levantar la vista y deleitarse con el espectáculo del cielo. El eclipse de hace unos días es un buen ejemplo, pero también están las míticas Perseidas o simple y llanamente, ver las estrellas y constelaciones… y un montón de satélites. Porque sí, el cielo está plagado de satélites y subiendo. Como el lanzamiento de satélites no va a parar, a alguien se le ha ocurrido una idea para ya que están, al menos no verlos: hacerlos negrísimos.
Houston, tenemos un problema. Dejando al margen que la órbita de la Tierra es ya un vertedero enorme, es que la presencia masiva de satélites pasa factura a los telescopios, ya que reflejan la luz solar generando destellos y estelas. Como consecuencia, vemos peor (o no vemos) asteroides o galaxias lejanas.

