Durante décadas, decenas de episodios de una de las series más aclamadas y seguidas de Reino Unido parecía haberse perdido para siempre. La BBC había destruido buena parte de su televisión antigua para liberar espacio y reutilizar materiales, pero había una posibilidad de encontrarlas: algunas copias habían viajado al extranjero antes de desaparecer en Reino Unido. En 2013, Philip Morris decidió seguir aquel rastro de envíos.
Acabó en un almacén de Nigeria, frente a unas latas cubiertas de polvo.

