En 2007, Jim Stevenson y Tara Tanaka tomaron una decisión poco habitual con el terreno que se extendía junto a su casa, a las afueras de Tallahassee, Florida. Compraron 45 acres (unos 180.000 m²) de pantano de cipreses para impedir que aquel humedal terminara bajo las manos de la especulación inmobiliaria. Quince años después, el U.S. Fish and Wildlife Service contabilizaba una sorprendente colección de fauna que convive con la pareja.
Comprar un pantano para que nadie construya. Stevenson y Tanaka llevaban años viviendo junto al humedal cuando comenzaron a preocuparse por su futuro. Él era biólogo de parques estatales y conocía el valor de aquel ecosistema, mientras que ella acabaría convirtiéndose en una premiada fotógrafa y videógrafa de naturaleza.

