En 1987, Brasil inundó una parte de Amazonas del tamaño de Tenerife para una hidroeléctrica. Fue un desastre sin precedentes

En 1981, en plena estrategia brasileña de grandes infraestructuras para desarrollar la Amazonia, comenzaron las obras de la central hidroeléctrica de Balbina sobre el río Uatumã, al norte de Manaos. El embalse empezó a formarse en 1987 y la central fue inaugurada en 1989 con 250 MW de potencia instalada. Para conseguirlos se creó oficialmente un lago de aproximadamente 2.360 km², una superficies grande que la isla de Tenerife.

Una cuestión de tamaños. El problema estaba escrito en la propia geografía: un río relativamente pequeño atravesando un territorio extraordinariamente llano obligaba a inundar cantidades enormes de terreno para conseguir una altura y una producción hidroeléctrica relativamente modestas. 

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