St. Thomas tiene algo de paradoja histórica peliculera: nació gracias al agua, desapareció bajo ella, y nueve décadas después ha vuelto a aparecer porque esa misma agua está desapareciendo. Las ruinas de este antiguo pueblo de Nevada llevan un tiempo emergiendo a medida que retrocede el lago Mead. En agosto de 2026, el mayor embalse de Estados Unidos ha caído hasta niveles que no se veían desde que comenzó a llenarse hace unos 90 años.
Un pueblo alrededor de agua. La historia comenzó en 1865, cuando un grupo de pioneros mormones se instaló en un valle fértil situado unos 100 kilómetros al este de Las Vegas, cerca de la confluencia de los ríos Virgin y Muddy. En mitad de una región árida habían encontrado algo extraordinariamente valioso: agua suficiente para abrir canales de riego y cultivar melones, sandías, algodón y otros productos.

