Menorca era uno de esos lugares privilegiados en el mundo que fue testigo del eclipse del pasado 12 de agosto. Tal y como recogía la prensa local, isla vivió el evento con gran expectación ya que la última vez que sus gentes vieron un fenómeno astronómico similar corría el año 603. Catorce siglos de espera nada menos.
Sin embargo, durante la tarde del día 12 de agosto, un temor se apoderó de los menorquines que habían elegido ver el eclipse desde la Cala Blanca o desde Santandría: el Katara, uno de los superyates más grandes del mundo propiedad del emir de Catar, había fondeado cerca de la costa y amenazaba con interponerse entre el eclipse y quienes llevaban horas en la orilla esperando ver el evento. El yate iba a eclipsar el eclipse.

