Hace más de un año ya apuntábamos a una gran crisis del alcohol entre los jóvenes. Más allá de la presión social, esa vieja aliada, el bebercio tradicional está disminuyendo entre las generaciones actuales. Bajo este contexto, Bizkaia acaba de estrenar un híbrido: la discoteca de siempre, con su barra habitual, y al lado, otra barra a 0,0 grados. Mismo precio, misma pista, cero alcohol.
La idea llega meses después de que abriera en Hernani la primera discoteca silenciosa de Euskadi, con 200 auriculares y tres canales de música por colores. Dos experimentos y un mismo cliente de fondo: alguien que ya no bebe, o bebe bastante menos, que hace quince años.

