Muchos tenemos la sensación de que la existencia del aire acondicionado nos ha salvado la vida. De hecho, en algunos casos es mucho más que una sensación, pues existen estudios que apuntan a que el uso de estos aparatos salva miles de vidas cada año. Sin embargo, antes de que existiesen, la gente también pasaba calor y tenía sus propios métodos para soportarlo. A falta de tecnología, la clave solía estar en los materiales de construcción de los edificios, pero también en la decoración. Y es que, según un estudio publicado en 2018 por la investigadora francesa Dominique Hervier, en Francia han combatido el calor durante siglos gracias al uso de esteras y alfombras de materiales finos, cubriendo suelos y paredes.
Evidente pero importante. Es evidente que las mullidas alfombras de lana que se suelen usar durante el invierno no son una buena compañía en verano. Lógicamente, llegado este momento, era importante guardarlas hasta la próxima temporada. Sin embargo, lejos de dejar el suelo al descubierto, era tradición recurrir a esteras más finas, de materiales como el yute, el sisal o el junco.

