Hace casi un mes que OpenAI desveló al mundo algunos de los detalles de Jalapeño, su primer chip de IA propio, desarrollado en colaboración con Broadcom. Que una empresa haga un chip es un auténtico hito que requiere tiempo, dinero y varias generaciones hasta pulir el componente.
Sin embargo, la empresa liderada por Sam Altman ha ido a velocidad de vértigo: del concepto arquitectónico al silicio en menos de 20 meses, y del código a la fabricación en apenas nueve. ¿Cuál es su secreto? Para sorpresa de nadie, usar sus propios modelos de IA como herramienta de diseño. Lo contaba Richard Ho, vicepresidente de hardware de OpenAI: «los modelos están dando superpoderes a nuestros ingenieros».

