La buena noticia es que el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat tiene prevista una ampliación. La no tan buena es que será dentro del Dora IV (Documento de Regulación Aeroportuaria), para la horquilla de 2032-2026. Hasta entonces, lo que habrá son obras preparatorias. El problema está en que al aeropuerto de Barcelona le hace falta una ampliación como respirar: El Prat lleva dos veranos seguidos superando su propio límite y todo apunta a que este no será el último.
Sobrepasado. El año pasado El Prat ya superó su tope técnico de capacidad. Pues bien, entre junio y agosto, el aeropuerto de Barcelona transportó 17,26 millones de personas, un 4,6% más que el año pasado, según datos de AENA recogidos por La Vanguardia. La infraestructura aeroportuaria está bajo presión y ya no es una rareza, sino lo habitual.

