El cambio climático ha traído una realidad: cada vez llueve menos en términos generales y, a la vez, cuando llueve, lo hace de forma más torrencial. Según AEMET, las regiones mediterráneas de la península y Baleares reciben ahora un 19% más de precipitación en los episodios de lluvias torrenciales que en los años 60, un patrón que la propia agencia resume así: llueve menos días al año, pero con más intensidad. Eso lo vemos y lo sufrimos con veranos más secos y diluvios inesperados, sin ir más lejos el de finales de agosto. En pocas palabras: los embalses bajan a mínimos y los ríos se secan, y cuando llega el agua a raudales, causa estragos.
En el día a día ya llama la atención, pero si se observa esta realidad en el conjunto de la península ibérica, impacta más: los ríos de España y Portugal se secan y se desbordan y no es una exageración. Han llegado a multiplicar por 38 su caudal en pocos meses.

