Cuando Nintendo tenía una flota de taxis, vendía arroz instantáneo y buscaba negocio mucho más allá del entretenimiento

La Nintendo que conocemos hoy tiene pocas dudas sobre cuál es su terreno: vende la Switch 2, mantiene en el mercado la familia Switch original y construye buena parte de su negocio alrededor de videojuegos y personajes reconocibles en todo el mundo. Lo curioso es que mirar una empresa desde el presente puede engañarnos bastante sobre el camino que recorrió para llegar hasta ahí. En Europa tenemos un buen ejemplo con Nokia, nacida alrededor de la industria de la pulpa y el papel. En Japón, Nintendo también pasó por una etapa en la que decidió buscar crecimiento bastante lejos de su negocio habitual.

Para entender por qué empezó a mirar fuera de su terreno habitual hay que volver a finales de los años 50. En 1959, Nintendo lanzó cartas con personajes de Disney y consiguió abrirse a un público más amplio, especialmente familias y niños. El producto fue un éxito y la compañía acabaría saliendo a bolsa en 1962, pero Hiroshi Yamauchi ya estaba buscando nuevas vías de crecimiento más allá de las cartas. Esa búsqueda explica algunos de los movimientos empresariales más sorprendentes de su historia.

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