Sacar el móvil y pagar con él es algo casi tan común como ir a comprar el pan. O con el smartwatch, incluso, olvidándote de cualquier tarjeta física o pasarela intermedia. Sin embargo, algunos lugares todavía se resisten. Bilbao decidió, para su fiesta grande, girar el reloj sin prisa hacia atrás. En plena era del contactless, la Aste Nagusia impuso un único método de cobro en sus txosnas: billetes y monedas. Ni Bizum, ni tarjeta, ni QR de banco. Metálico al canto.
La medida llega de Bilboko Konpartsak, la federación que agrupa a 27 comparsas y monta cada agosto las txosnas (o casetas) del recinto ferial del Arenal. Y Bizum, tarjeta o PayPal se quedan fuera, métodos que llegaron mucho después de 1978, el año en que nació el actual modelo participativo de la fiesta.

