El pasado miércoles 26 de agosto, la naturaleza nos volvió a recordar su poder: un desprendimiento de hielo y roca en el Himalaya desencadenó una de las peores catástrofes recientes de la humanidad en la frontera entre Nepal y China. Los vídeos que han aparecido en redes hablan solos y las consecuencias, son devastadoras: el balance de personas fallecidas y desaparecidas es sobrecogedor y los edificios y estructuras por donde la riada pasaba quedaban simplemente borrados del mapa.
Un caso concreto: una infraestructura clave para el comercio y el turismo de ambos países, el paso fronterizo de Rasuwagadhi-Gyirong que separa China de Nepal, desapareció en cuestión de siete minutos.

