“Donde los Monegros se funden con el Ebro. Donde romanos y moriscos eligieron quedarse. Donde la vida rural y sus tradiciones se mezclan con la modernidad y el bullicio de un pueblo que quiere seguir adelante”. Esto reza la web del ayuntamiento de Gelsa, el pueblo con 996 personas censadas en 2025 que organizó un evento curioso: salir a tomar el fresco en la calle. Esperaba 200 vecinos y se presentaron casi 400. Lo hicieron en mitad de los cuartos de final de la selección española. El ayuntamiento compró 250 helados de más para cubrir la demanda y saltaron un montón.
A la fresca en el pueblo. La idea nació de una charla vecinal sobre el calor. Silvia Romanillos, técnica de Cultura del ayuntamiento, lo resumía así: «El verdadero refugio climático de toda la vida ha sido salir a la fresca en el pueblo». Nada de aire acondicionado corporativo ni sala pública. Y según explica ella misma, las sillas de los salones ocuparon las portadas y calles del pueblo, una de las costumbres con más arraigo (y más encanto) de nuestro país.

