Si alguna vez hemos recorrido la costa del Algarve, probablemente la imagen que nos viene a la cabeza sea la de sus playas entre acantilados dorados, pequeñas calas protegidas por la roca, aguas atlánticas y un clima que ha convertido esta región del sur de Portugal en uno de los grandes destinos turísticos europeos. Pero detrás de ese paisaje existe un problema menos visible: garantizar que haya suficiente agua en una zona donde las sequías prolongadas y la presión sobre los recursos disponibles han obligado a buscar nuevas soluciones.
La respuesta que Portugal ha puesto sobre la mesa es la construcción de la Estação de Dessalinização de Água do Mar do Algarve (EDAM), una infraestructura que transformará agua del mar en agua apta para el consumo humano. El proyecto se está desarrollando en el municipio de Albufeira y contempla una inversión de unos 108 millones de euros. Su primera fase permitirá producir 16 hectómetros cúbicos de agua al año, equivalentes a 43.200 metros cúbicos diarios, con una ampliación prevista hasta los 24 hectómetros cúbicos anuales. La entrada en funcionamiento está prevista para 2028.

