España lleva décadas sentada en el trono mundial del aceite de oliva: produce más que ningún otro país y en una buena campaña puede aportar alrededor del 40% de todo el aceite del planeta. Por eso resulta especialmente llamativo que Marruecos haya encontrado precisamente ahí una vía para ganar terreno en el mercado español. Un dato: entre enero y abril de 2026, España compró 10.384,7 toneladas de aceite marroquí, frente a apenas 103 toneladas un año antes.
No es baladí, hablamos de un salto de casi el 10.000%.

