Durante el pasado mes de julio España generó 7.696 GWh de electricidad solar fotovoltaica. Es una cifra récord, y no cabe duda de que es una muy buena noticia. Sin embargo, queda en gran medida empañada por un hecho desalentador: el 11% de esa electricidad acabó en la basura. En la coyuntura actual en la que la energía es tan valiosa y tan necesaria resulta perturbador comprobar que algo provoca que acabe desperdiciándose tanta electricidad, pero la realidad es inapelable.
La culpa la tiene el curtailment o recorte renovable. Este mecanismo se activa cuando la infraestructura de transporte y distribución de la electricidad no es capaz de evacuar toda la energía que ha sido generada. Este desequilibrio se produce habitualmente en aquellas regiones que tienen mucha potencia instalada pero en las que la demanda es moderada, como, por ejemplo, en la España vaciada. Y cuando se da este escenario, Red Eléctrica, que es el operador español, pide a las empresas que administran los parques eólicos y solares que dejen de producir electricidad.

