En 2012, Nueva York levantó un parking para descubrir un río enterrado durante décadas. En seis meses, creó un inmenso hábitat acuático

En pleno centro de Yonkers, Nueva York, había un aparcamiento llamado Larkin Plaza que escondía algo bastante más valioso que el espacio para dejar coches: debajo seguía fluyendo el Saw Mill River, un río que la ciudad había ido encerrando bajo tierra a medida que crecía. En 2012, Yonkers completó una operación que invertía casi un siglo de urbanismo: levantó el parking, desvió parte del agua hacia un nuevo cauce abierto y devolvió el río a la superficie.  

Apenas seis meses después, aquel espacio estaba lleno de vida.

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