Villaco tiene menos vecinos que un instituto de secundaria. Pues bien, el pasado sábado 15 de agosto multiplicó su población por siete en una sola mañana. El motivo: dos niños decidieron resucitar el juego de las chapas y montaron, casi sin saberlo, el evento del verano en el Valle del Esgueva. La competición arrancó a las 10:00 horas con dos categorías: Infantil, para participantes de 10 a 13 años, y Absoluta, de 14 a 99 años. Bueno, se permitió una excepción. Y durante toda la mañana, centenares de personas recorrieron los diferentes circuitos en busca de los mejores tiempos.
La idea nació jugando. Esto es literal: Gabriel y Argimiro son los responsables y ambos son vecinos de Villaco, el municipio vallisoletano de apenas 72 habitantes. La chispa surgió mientras jugaban a las chapas con amigos y familiares en Valladolid capital. Alguien lanzó la pregunta obvia: ¿por qué no organizar un torneo de verdad? ¿A que no hay narices? Los pequeños le dieron la chapa al padre de Argimiro, quien confirmó que llevaban dos meses de preparación.

