Hace unos años, las tablets eran un dispositivo especialmente orientado al consumo de contenido. Era común que en los hogares hubiese una o más de una de ellas, y casi todas se empleaban para navegar, ver series o películas o consultar el correo y las redes sociales a un tamaño más cómodo que el del móvil.
A día de hoy, en muchas casas, mientras los dispositivos envejecen sin renovación, esto no ha cambiado demasiado, pero para otro perfil de usuarios, este dispositivo está cada vez más orientado a la productividad. No son pocas las mejoras que se han ido implementando en ellas y que las han ido consolidando como verdaderas estaciones de trabajo capaces de sustituir en muchos casos al portátil. Pero, llegamos a 2027 con un panorama bastante incierto para unas tablets que lo tienen crudo, sobre todo frente a unos móviles que cada día son más grandes. Y, sobre todo, frente a los plegables.

