Sam Altman ha cerrado la puerta a la salida a bolsa de OpenAI. Los inversores le han abierto una ventana de 30.000 millones

Con las alarmas todavía encendidas por los casos de intrusión en sistemas ajenos por parte de agentes de IA y la polémica sobre la posibilidad de que la IA destruya a la humanidad, Sam Altman dejó claro que no el momento más propicio para que OpenAI saliera a Bolsa.

Todo apuntaba a que los grandes planes financieros de OpenAI iban a quedarse en pausa. Pero las inversiones en IA no se han detenido y el flujo de capital sigue siendo necesario para que la IA siga adelante. Sin fecha concreta para su salida a bolsa y con las cifras de inversión disparada, los inversores han impulsado una medida inesperada: necesitan otra ronda de captación de fondos para salir del paso antes de la oferta pública de acciones.

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