China ya lleva un buen tiempo en esto de los coches eléctricos, por lo que el país ahora está entrando en una fase en la que tiene que pensar qué hacer con todas las baterías de sus vehículos que van poco a poco degradándose. Para ello va a contar con dos recetas principales: regulación e innovación en sus procesos de reciclaje.
Mucha batería suelta. Las autoridades chinas prevén que las baterías usadas superen el millón de toneladas al año para 2030, según cuenta Xinhua. Se trata de un fuerte aumento con respecto a las aproximadamente 200.000 toneladas retiradas en 2020, cifra que citaba la televisión estatal CCTV en un informe de 2021 y que para 2025 proyectaba unas 780.000 toneladas en total.

