La rutina de skincare de nuestras abuelas consistía en usar la lata de Nivea azul para todo: para las manos, la cara, los talones… Hasta para domar el pelo encrespado. Hoy en día, en cambio, disponemos de cientos de opciones de productos cosméticos, mientras que las redes sociales nos bombardean con rutinas de skincare de mil pasos que prometen dejarnos la cara de porcelana de la más joven de las coreanas.
Navegar en busca del término medio es complicado cuando somos adultos, pero se convierte en todo un reto para los niños y adolescentes, a los que les importa mucho más lo que diga su influencer favorito que cualquier médico o científico. Muchos de estos niños y niñas usan cosméticos que no son adecuados para su edad, poniendo en peligro su piel, pero también su salud en general. Por ejemplo, hay investigadores que consideran que esta puede ser la causa del adelanto de la pubertad que lleva años desconcertando a los científicos.

