Con el cambio climático desatado y unas ciudades convertidas en hornos en verano gracias, entre otras cosas, al asfalto y su efecto térmico y la ausencia de espacios verdes, a un estudiante alemán se le ha ocurrido algo que no es un árbol ni imita su estética pero tiene algunas de sus ventajas: una especie de toldo vitaminado que se comporta como un árbol.
El invento. Sense of Shade es obra del diseñador alemán Kevin Müller, más concretamente es su trabajo de fin de grado en la Muthesius Kunsthochschule de Kiel. Precisamente allí hay una plaza que lleva desde julio cubierta con 100 metros cuadrados de este tejido. Vaya por delante algo: este tejido no busca ser un árbol ni a sustituirlos o complementarlos como los árboles líquidos, pero sí aportar sus bondades para luchar contra el calor allá donde no es posible plantarlos, como en subterráneos, suelos pavimentados o simplemente, para un uso temporal.

