Un ciudadano estadounidense aterrizó en Seattle procedente de España cargado de promesas e ilusiones. Más específicamente, casi nueve kilos de embutido, buena parte comprado en un Mercadona. Sobrasada, fuet, chorizo picante, chorizo dulce, compango para hacer fabada… un combo definitivo si te gusta el cerdo. Porque los agentes fronterizos encontraron 8,4 kilos de carne de cerdo y 400 gramos de salchicha de venado sin declarar. Le confiscaron todo, le multaron con 500 dólares y, lo que más le dolió, le retiraron el Global Entry. Era la segunda vez que le pillaban.
¿El Global Entry? El Global Entry es el carril rápido de la aduana estadounidense: los viajeros de bajo riesgo, ya investigados de antemano, se saltan buena parte del control habitual al entrar en el país. Formar parte del programa no exime de declarar alimentos. Es más, ser reincidente tiene recargo: la primera infracción suele quedar en aviso o multa; la segunda cuesta el carné entero.

