Si algo ha sonado con fuerza estos últimos meses cuando se habla de la privacidad, eso es el creciente protagonismo de las cámaras por todas partes. Ya no son cámaras en móviles cuyas fotos se guardan (de primeras) en el dispositivo y con las que llevamos 20 años conviviendo, sino cámaras conectadas permanentemente cuyas fotos y vídeos se mandan directamente a servidores.
Dentro de esa conversación, las de Flock en Estados Unidos y las de las gafas Ray-Ban Meta han sido protagonistas, y la controversia parece que preocupa tanto a la imagen de Meta que estarían realizando una nueva jugada: quitar la cámara de una nueva generación de sus gafas inteligentes.

