Muchas veces entramos en una página y, antes de llegar a lo que buscábamos, aparece una comprobación para demostrar que somos humanos. Marcamos una casilla, resolvemos unas imágenes o seguimos las instrucciones que aparecen en pantalla con bastante poca atención. No porque confiemos especialmente en ellas, sino porque queremos quitarnos ese paso de encima y continuar navegando. Nos hemos acostumbrado tanto a estos pequeños obstáculos que rara vez nos detenemos a pensar qué estamos haciendo exactamente cuando una web nos pide completar uno más.
Ese automatismo es precisamente lo que explota ClickFix. No estamos ante un malware concreto, sino ante una técnica de ingeniería social diseñada para convencernos de que ejecutemos nosotros mismos un comando malicioso en nuestro ordenador. Ahí está buena parte de su eficacia: en lugar de limitarse a colarnos un archivo sospechoso, el atacante consigue que demos voluntariamente el paso que pone en marcha la infección. Y las detecciones están creciendo con fuerza: según la telemetría de ESET, aumentaron un 108% entre la segunda mitad de 2025 y la primera de 2026.

