No es ningún secreto que, para China, los robots son una prioridad absoluta dentro de su estrategia industrial y de innovación para los próximos años: su 15º Plan Quinquenal, con objetivos que llegan hasta 2030, da buena prueba de ello. El avance tecnológico está ahí, y basta un ejemplo para ilustrarlo: los 100 metros lisos de los World Humanoid Robot Games. El año pasado, el campeón completó la prueba en 21,5 segundos. En la segunda edición, celebrada este agosto, rebajó drásticamente su marca hasta los 9,39 segundos, superando así el récord humano de Usain Bolt.
Pero esas olimpiadas robóticas no dejan de ser un escaparate de lo que los robots son capaces de hacer en tareas mucho más mundanas y cotidianas. Y ahí, China y Estados Unidos siguen siendo quienes tienen los modelos más capaces… y también los más asequibles, porque para que un robot llegue a todas partes primero hay que abaratar su coste. ¿Y Europa? Pues hace sus pinitos, pero su papel sigue siendo más bien testimonial. Así que no debería sorprender que un fabricante chino haya empezado a desplegar sus robots de reparto en el viejo continente.

