En la guerra por convertirse en la punta de lanza de los chips para la inteligencia artificial, China tiene varios aspirantes dispuestos a plantar cara a Nvidia. El país cuenta con una hoja de ruta para convertirse en la primera potencia mundial, y eso pasa por invertir dinero público en empresas como Huawei, SMIC o Cambricon, entre muchas otras. Pero hay algo contra lo que el apoyo gubernamental no puede hacer nada: no hay suficiente memoria HBM para todos.
Ese es el ingrediente que hace que un chip para IA sea realmente útil y ninguna subvención puede solucionar eso. ¿La consecuencia? Los chips ‘made in China’, igual que ya ha ocurrido con la memoria, se están encareciendo a toda velocidad.

