Pensamos que el 'burnout' se soluciona con unas buenas vacaciones. La ciencia nos advierte que sus secuelas pueden durar años

Cuando llega el viernes, un puente largo o incluso las vacaciones de verano, aprovechamos para descansar o dormir un poco más, y con eso solemos pensar que hemos solucionado el agotamiento mental que arrastrábamos. Sin embargo, cuando hablamos de estrés crónico o incluso de burnout, la ciencia apunta a que el descanso temporal no es una cura milagrosa y que para recuperarse habría que estar varios años de vacaciones. 

No es todo igual. Pese a que solemos meter todo en el mismo saco, y creemos que todo nuestro estrés es igual, la realidad es que la ciencia apunta a que hay que saber separar diferentes síntomas. Aquí, un estudio publicado en 2012 analizó concretamente a 232 pacientes derivados de una clínica sueca especializada en estrés y que cumplían con los criterios del trastorno por agotamiento. 

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