"El Niño más intenso que cualquier otro en los últimos 1.000 años": los expertos no tienen claro qué va a pasar, pero las señales de alerta no dejan de acumularse

Según cuentan, en las playas de las islas Wolf y Darwin hay bloques de coral muerto varados en la arena. Llevan allí cuatro mil quinientos años, pero más por desidia que por otra cosa. No parecen gran cosa. Son piedras grandes, blancas, porosas. Ninguna persona normal perdería más de 10 segundos con ellas antes de esquivarlas y seguir andando. Aunque, claro, Julia Cole no es una persona normal. 

Porque Cole y su equipo saben cosas. Saben, por ejemplo, que ese coral crece entre uno y dos centímetros al año depositando carbonato cálcico. Saben, por ejemplo, que la química de esa estructura depende directamente del agua en que se formó. Saben, y esto es lo fundamental, que mirándolo con detalle podemos ver un registro completísimo de la historia del océano.

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