En 2009, veintitrés bisontes salieron del Wind Cave National Park, en Dakota del Sur, con destino al norte de Chihuahua. Los bisontes nunca habían desaparecido de México, pero les faltaba poco. Apenas quedaba un hatillo silvestre que cruzaba la frontera con Nuevo México de vez en cuando.
Diecisiete años después, la Reserva de la Biosfera de Janos ya no tiene 23 ejemplares, sino más de 460. México en su conjunto, acumula más 600 repartidos en tres poblaciones (con una cuarta ya en marcha). En resumen: no es una historia más.

